La Guayana Francesa mantiene una circulación activa del virus chikungunya durante 2026. Desde enero y hasta el 7 de mayo se han confirmado 249 casos autóctonos, con una clara aceleración de la transmisión en las últimas semanas. Solo en la semana epidemiológica 18 se notificaron 40 nuevos casos, tras los 61 registrados en la semana 17, 33 en la semana 16 y 15 en la semana 15.
La mayor parte de los casos (198; 80%) se concentran en el sector de Littoral Ouest, en el oeste de la Guayana Francesa y próximo a la frontera con Surinam. Las autoridades sanitarias declararon esta zona en fase epidémica el pasado 23 de abril, el nivel más elevado de alerta dentro del sistema local de vigilancia. Además, se ha activado el nivel 3 del plan ORSEC para el control de arbovirosis, correspondiente a una epidemia de baja intensidad.
Otras áreas muestran también expansión progresiva de la transmisión. El sector de Île de Cayenne se encuentra actualmente en fase de “clusters epidémicos”, mientras que Maroni y Savanes permanecen en situación de transmisión esporádica. Por el momento, las regiones de Intérieur, Intérieur Est y Oyapock continúan en fase de vigilancia sin casos detectados.
Todos los casos fueron confirmados mediante RT-PCR. El análisis genético identificó una cepa perteneciente al genotipo ECSA (East/Central/South African), aunque sin la mutación E1-A226V, asociada clásicamente a una mayor adaptación al mosquito Aedes albopictus. Las secuencias detectadas muestran además una estrecha relación genética con cepas recientes circulantes en Cuba y Brasil.
El contexto regional también preocupa. Surinam, país fronterizo con la zona occidental de la Guayana Francesa, notificó 2.579 casos entre enero y mediados de marzo de 2026, lo que refleja una intensa circulación regional del virus en el norte de Sudamérica.
El ECDC recuerda que la estación lluviosa en la Guayana Francesa —de enero a julio— favorece significativamente la proliferación de mosquitos Aedes y la transmisión del chikungunya. Aunque el riesgo para viajeros europeos se considera actualmente bajo, las condiciones ambientales en Europa comienzan a ser progresivamente más favorables para la actividad vectorial y la posible transmisión local durante los próximos meses cálidos.
Las autoridades sanitarias insisten en reforzar las medidas preventivas para viajeros, especialmente el uso de repelentes, ropa de manga larga, alojamiento con aire acondicionado o mosquiteras y la valoración de vacunación frente a chikungunya cuando esté disponible y recomendada según el país de origen del viajero.
El último gran brote de chikungunya en la Guayana Francesa ocurrió entre 2014 y 2015, cuando se notificaron más de 16.000 casos sospechosos y alrededor de 500 hospitalizaciones. Estudios posteriores estimaron una seroprevalencia cercana al 20% de la población en 2017.



