Las perspectivas epidemiológicas de chikungunya y otras arbovirosis para los próximos años indican un aumento sostenido en el riesgo global de transmisión, impulsado principalmente por el cambio climático, la urbanización y la globalización de los viajes, el comercio y la movilidad humana. El incremento de la idoneidad climática para los vectores Aedes aegypti y Aedes albopictus ha expandido sus hábitats, favoreciendo la transmisión de los virus chikungunya, dengue y Zika en regiones previamente no endémicas, incluyendo zonas templadas de Europa y Norteamérica con capacidad real de transmisión autóctona estacional
Se estima que más de 6.7 mil millones de personas viven actualmente en áreas con condiciones ambientales favorables para la transmisión del virus chikungunya, y la tendencia es hacia una mayor expansión geográfica, especialmente en Europa y Asia y regiones periurbanas densamente pobladas, aunque algunos modelos proyectan una contracción en ciertas regiones tropicales debido a cambios climáticos extremos. La transmisión de dengue, chikungunya y Zika converge en áreas urbanas densamente pobladas, lo que aumenta el riesgo de epidemias simultáneas, coinfecciones y sobrecarga de los sistemas asistenciales.
La carga de enfermedad por virus chikungunya incluye una alta prevalencia de discapacidad crónica post-infección (alrededor del 51% de los casos sintomáticos), lo que representa un desafío adicional para los sistemas de salud por su impacto en atención primaria, rehabilitación, incapacidad laboral y costes indirectos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido la amenaza creciente de las arbovirosis y recomienda fortalecer la vigilancia epidemiológica, el mapeo de riesgos y la preparación pandémica, integrando enfoques multidisciplinarios y adaptativos bajo el marco One Health y de salud climática.
La enfermedad por el virus chikungunya y otras arbovirosis están dejando de ser enfermedades tropicales para convertirse en amenazas emergentes en regiones templadas, impulsadas por el cambio climático y la expansión de Aedes.
Corto, medio y largo plazo. ¿Cuáles son las previsiones?
- Corto plazo (1-3 años). Se espera que la incidencia de la enfermedad por el virus chikungunya y otras arbovirosis continúe aumentando en regiones tropicales y subtropicales, con brotes recurrentes en América Latina, África y Asia. La expansión de los vectores Aedes aegypti y Aedes albopictus, favorecida por el cambio climático y la urbanización, está incrementando el riesgo en áreas urbanas densamente pobladas y facilitando la introducción de estos virus en zonas previamente no endémicas, como el sur de Europa y partes de Norteamérica a través de casos importados y transmisión local focal.
- Medio plazo (3-10 años). Los modelos epidemiológicos proyectan una mayor expansión geográfica de la transmisión, especialmente en países con alto índice de desarrollo humano (IDH), donde el riesgo de transmisión por albopictus ha aumentado más del 40% en las últimas décadas. Se prevé un aumento de la carga de enfermedad, con más casos de discapacidad crónica post-chikungunya (hasta el 51% de los sintomáticos) y hospitalizaciones asociadas y un impacto creciente en la productividad y el gasto sanitario, así como la posibilidad de epidemias simultáneas de dengue, Zika y chikungunya en áreas urbanas
- Largo plazo (más de 10 años). La incidencia y el impacto de las arbovirosis podrían intensificarse aún más, con la consolidación de la transmisión endémica en nuevas regiones templadas y la aparición de pandemias urbanas de gran escala con potencial pandémico regional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre el potencial de estas enfermedades para convertirse en amenazas pandémicas, recomendando estrategias integradas de vigilancia, control vectorial y desarrollo de vacunas, aunque la implementación de vacunas contra la enfermedad por el virus chikungunya aún está pendiente en la mayoría de los países o limitada a estrategias de alto riesgo.
Estrategias actuales y emergentes de vigilancia epidemiológica y control vectorial
- Vigilancia epidemiológica integrada. La detección temprana de casos importados y la confirmación biológica rápida de casos autóctonos son fundamentales para activar medidas de control oportunas y limitar la magnitud de los brotes. La vigilancia debe combinar monitoreo de casos humanos, vigilancia ambiental de mosquitos y análisis genómico en tiempo real incluyendo la caracterización de linajes virales y su adaptación vectorial.
La integración de datos epidemiológicos y ambientales permite anticipar el riesgo y desencadenar intervenciones antes del aumento de casos humanos, como recomiendan los CDC en sus guías de vigilancia de arbovirus. - Manejo integrado de vectores (IVM). La reducción de criaderos mediante campañas de educación comunitaria y participación activa de la población ha demostrado ser más sostenible y eficaz que el uso exclusivo de insecticidas especialmente en entornos urbanos.
El control biológico, como la liberación de mosquitos infectados con Wolbachia, reduce la competencia vectorial y la transmisión de virus. La aplicación dirigida de insecticidas en interiores (targeted indoor residual spraying) en áreas de descanso de Aedes aegypti ha mostrado una reducción significativa del riesgo de infección en estudios recientes. - Respuesta rápida y localizada: La combinación de vigilancia activa, control focalizado de vectores y reducción de la transmisión desde casos sintomáticos es altamente efectiva si se implementa de manera inmediata tras la detección de casos. El retraso en la respuesta aumenta exponencialmente el tamaño de los brotes y reduce la efectividad de las intervenciones.
- Innovaciones emergentes: El uso de herramientas genéticas (mosquitos transgénicos), tecnologías de monotorización monitoreo ambiental basadas en sensores y datos satelitales y el despliegue de vacunas en poblaciones de alto riesgo representan avances prometedores, aunque su implementación aún es limitada.
Modelización en la planificación de estrategias de salud pública
La modelización epidemiológica se ha convertido en un pilar estratégico para la planificación de la salud pública frente a arbovirosis. Estos modelos permiten priorizar la vigilancia en áreas y periodos de mayor riesgo, optimizar la asignación de recursos para el control vectorial, y anticipar la necesidad de campañas de comunicación y movilización comunitaria
Los modelos predictivos actuales que integran variables climáticas para anticipar brotes de chikungunya y otras arbovirosis incluyen enfoques estadísticos, mecanísticos y de aprendizaje automático que utilizan datos de temperatura, precipitación, humedad, índices climáticos (como El Niño-Oscilación del Sur), y variables sociodemográficas y entomológicas.
Los modelos de nicho ecológico, como el MaxEnt, han demostrado alta capacidad para proyectar el riesgo de transmisión del virus chikungunya bajo escenarios climáticos presentes y futuros, permitiendo identificar zonas vulnerables y anticipar desplazamientos geográficos del riesgo, especialmente hacia Europa y Asia. Los modelos mecanísticos basados en fisiología vectorial y datos de laboratorio pueden reproducir con precisión la dinámica temporal y espacial de brotes en diferentes contextos, facilitando la planificación de intervenciones focalizadas.
El uso de sistemas de alerta temprana (EWARS), que combinan datos epidemiológicos, climáticos y entomológicos, ha mostrado alta sensibilidad y valor predictivo positivo para la detección anticipada de brotes de enfermedad por el virus chikungunya, permitiendo activar respuestas de control con semanas de antelación y mejorar la eficiencia del control vectorial. La integración de estos modelos en sistemas de información geográfica y plataformas de monitoreo en tiempo real facilita la toma de decisiones basada en evidencia.
La vigilancia epidemiológica integrada, la modelización predictiva y el control vectorial sostenible serán claves para anticipar brotes y reducir el impacto sanitario y social en los próximos años.
Por tanto … se espera que la incidencia y el impacto de la enfermedad por el virus chikungunya y otras arbovirosis continúen aumentando y diversificándose geográficamente en los próximos años, requiriendo estrategias integradas de control y vigilancia.
Referencias
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