Un artículo describe un caso grave de infección por virus chikungunya en un viajero australiano de 64 años que regresó de Sri Lanka en 2025. El paciente presentó fiebre, confusión aguda, cefalea, rigidez de nuca, mialgias y deterioro neurológico progresivo poco después de volver a Australia. La infección se confirmó mediante RT-PCR en suero, orina y líquido cefalorraquídeo, y la secuenciación genómica mostró que el virus pertenecía al linaje del Océano Índico, asociado al brote de chikungunya en Sri Lanka durante 2024-2025.
La evolución fue complicada, con probable meningoencefalitis, alteraciones cognitivas, síntomas extrapiramidales, pérdida visual transitoria, trombocitopenia grave, anemia, rabdomiólisis, hiperferritinemia y un hematoma retroperitoneal espontáneo que requirió transfusiones. Aunque el paciente no estaba inmunodeprimido, presentaba comorbilidades cardiovasculares, consumo habitual de alcohol y un deterioro cognitivo previo no diagnosticado, factores que pudieron reducir su reserva fisiológica y favorecer una evolución más severa.
El caso subraya que, aunque el chikungunya suele producir un cuadro febril con artralgias y rara vez es mortal, puede causar complicaciones neurológicas y hematológicas graves, especialmente en personas mayores o con enfermedades de base. Los autores destacan que no existen criterios bien establecidos para definir o predecir el chikungunya grave, a diferencia de otras infecciones como dengue o malaria.
Como conclusión, el artículo alerta sobre el riesgo de chikungunya grave en viajeros que regresan de zonas con brotes activos, especialmente en el océano Índico y Sri Lanka. Ante la ausencia de tratamiento antiviral específico, la prevención sigue siendo fundamental: protección frente a picaduras de mosquitos, vigilancia epidemiológica, consideración temprana del diagnóstico en viajeros febriles y, en el futuro, posible papel de las vacunas frente a chikungunya.



