Un artículo analiza la resurgencia del chikungunya en Tailandia a partir de los casos notificados al Ministerio de Salud Pública entre enero de 2008 y diciembre de 2023. En total, se registraron 88.239 casos, con dos grandes periodos epidémicos: 2008-2009 y 2018-2020. El pico más importante se produjo en 2009, con 52.057 casos, tras los 2.494 casos notificados en 2008. Posteriormente, la incidencia descendió notablemente entre 2010 y 2017, pero volvió a aumentar desde 2018, con 13.121 casos en 2019 y 11.331 en 2020.
La enfermedad se observó durante todo el año, aunque con mayor incidencia en la temporada de lluvias, especialmente desde mayo. Afectó a personas de todas las edades, aunque predominó en adultos, sin diferencias relevantes por sexo. Geográficamente, los casos se concentraron inicialmente en el sur de Tailandia entre 2008 y 2019, mientras que en 2020 predominaron en el norte y, entre 2021 y 2023, principalmente en la región central.
Desde el punto de vista clínico, el chikungunya se caracteriza por fiebre alta de inicio brusco, exantema y artralgias intensas, especialmente en pequeñas articulaciones de manos y pies. Aunque la mortalidad fue muy baja —solo se notificó un fallecimiento en 2020—, la enfermedad puede producir una elevada carga de morbilidad por dolor articular persistente durante semanas o meses, con impacto físico y psicológico en los pacientes.
El artículo destaca que los brotes recientes en Tailandia están relacionados con cepas africanas del virus, diferentes de las cepas asiáticas históricas. Algunas mutaciones, como E1:A226V, pueden favorecer la transmisión por Aedes albopictus, aumentando el potencial epidémico. La combinación de clima tropical, lluvias, alta densidad de vectores, movilidad internacional y población susceptible mantiene a Tailandia en riesgo de nuevos brotes.
La conclusión principal es que el chikungunya sigue siendo un problema relevante de salud pública en Tailandia. Las medidas clave son la vigilancia epidemiológica y entomológica, el control sostenible de vectores, la eliminación de criaderos, la educación comunitaria y la protección personal frente a mosquitos/vacunación.



